DIA 1: ¿QUE PASÓ CON LAS COLECCIONES DE LA BIBLIOTECA UNIVERSITARIA?

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Novena de la Biblioteca Universitaria (Reflexiones) Por Jairo Hernán Díaz Arias (JHDA) – 26/12/2020 – Blog –

Presentación para todos los días.

Administrar, catalogar, clasificar, gestionar colecciones -impresa y/o digital-, ofrecer servicios de préstamo, devolución, interbibliotecario, reserva, referencia presencial o virtual, inducciones, capacitaciones sobre el uso de los recursos (Bases de datos – Revistas electrónicas) o interfaces de búsqueda básica o avanzada, video streaming, webinar, video conferencias, cursos, talleres de alfabetización informacional, de lectura, normas bibliográficas, club de lectores, bibliografía.

Facilitar el préstamo de dispositivos, el acceso a colecciones a través del catálogo–incluyendo los colectivos-, tener página o sitio web, repositorios institucionales, salas de computadores con acceso a internet; igualmente exposiciones de todo tipo, incluso “innovar” ofreciendo acceso a tecnología como equipos de realidad aumentada, apps para facilitar el acceso a nuestros recursos o mostrar lo que hacemos. Hablar de CRAI, markerspace o learning spaces, billares o consolas de videojuego dentro de la biblioteca, espacios de ocio, cafés, puntos de encuentro para las personas, bibliotecas humanas, redes sociales.

Otras actividades para ocupar los espacios que antes estaban llenos de libros y enciclopedias gigantes, acompañados de palabras como silencio, hable en voz baja, no lo tenemos, está prestado, haga una reserva; son actividades, funciones, conceptos o términos familiares para nosotros.

¿Qué de lo anterior lo hace o podrá hacerlo la tecnología?
¿Solo un profesional en Bibliotecología o Biblioteconomía puede hacerlo?
 ¿Qué nos diferencia de otras profesiones? ¿Cómo potencializarnos?
¿Conocemos los avances en T.I.C. y sabemos cómo utilizarlos?

Creo, desde mi entorno y conocimiento, que ha sido difícil entender que sistemas creados muchos años atrás para un mundo análogo, usando la tecnología o normas existentes, como el formato MARC, las RCAA (Reglas de Catalogación Anglo-Americanas), DEWEY o LC, sistemas como KOHA (Opacs) o Dspace (Repositorio), portales o sitios web de las bibliotecas, incluso rediseñarnos como CRAI; no son acciones suficientes para seguir haciendo vigente la Biblioteca universitaria y los bibliotecólogos deben como muchas otras profesionales fortalecer sus habilidades y competencias.  

Dia 1: ¿Qué pasó con nuestras colecciones?

Colecciones: Aquí podría iniciar buscando y referenciando una gran cantidad de definiciones o lo que dice uno u otro autor sobre que son las colecciones de bibliotecas universitarias, pero no es la intención generar mucho texto, y menos ante un público que sabe del tema.

Antes éramos los “depositarios” de grandes colecciones de libros, obras de referencia, revistas y periódicos. Facilitábamos el acceso con nuestro OPAC, apoyado por servicios básicos o especializados para el usuario.

Todo muy organizado por autor, título y materia; catalogado, clasificado y procesado, listo en los anaqueles para su consulta. Si el usuario no buscaba correctamente o escribía mal, no encontraba lo que buscaba y debía recurrir a nuestro apoyo.

Hoy el usuario de la información busca en Internet, sin tener que desplazarse, sacar fotocopia o escanear, de buena o mala fuente, confiable o no, legal o ilegalmente-es decir, respetando o no los derechos de autor- tiene lo que busca.

En algunos casos porque el objetivo es una nota (calificación) no un aprendizaje real, alcanzar el cartón de una profesión es el objetivo, no lo es lograrlo con formación de calidad.

No solo sucede con estudiantes, también con profesores e incluso investigadores; en diferentes eventos (tantos que ha generado esta pandemia sobre las bibliotecas) he escuchado que el 80% de ellos inicia su investigación en internet. Y no lo dudo, quizá usted y yo hacemos parte de ese porcentaje.

Esto hace que uno de los puntos que considerábamos clave, nos hacía sentir orgullos, era un éxito para la biblioteca, incluso nos jactábamos diciendo tenemos cientos, miles, millones de libros y revistas en nuestras colecciones, ya no tan importante.

Las estadísticas de uso de material impreso venían disminuyendo y aumentando las digitales, pero estas últimas tampoco reinaron mucho tiempo, el costo de las bases de datos, revistas electrónicas y la lucha de universidades o entidades de prestigio durante varios años ante gigantes editoriales como Elsevier, han llevado a potencializar la ciencia abierta, el acceso abierto, a través de diferentes medios.

No ha sido la pandemia del 2020 (COVID-19) la que logró esto; a diferencia de otras instituciones en las cuales se atribuye la transformación digital a ese “nuevo integrante” de la organización; el internet ha sido desde que nació el dinamizador del cambio de las bibliotecas, sus servicios y el trabajo de los bibliotecarios (bibliotecólogos).

La relación de Internet con las bibliotecas venía siendo de convivencia, una unión libre, nos estábamos haciendo pasito, sin lastimarnos mucho, incluso para retarlo, lo invitamos a nuestras salas de computadores, mejoramos el ancho de banda e instalamos WIFI, ampliamos nuestras conexiones eléctricas para facilitar el uso de portátiles, en su momento tabletas. Así nuestros usuarios se hicieron más amigos del invitado, encontraron que en la biblioteca podían cargar sus celulares o teléfonos móviles y navegar gratis, el invitado ante tanta comodidad se quedó y tomo vida propia, tanto así, que los invitó a ver su contenido y lo fácil que era usarlo.  

En internet el usuario encuentra lo que busca en un clic, en su lenguaje natural, con errores o no de ortografía, mezclas de palabras sin pensar en operadores booleanos o truncadores en su búsqueda, porque los navegadores le corrigen, sugieren, traducen, le hacen el resumen, la cita bibliográfica o la bibliografía, le muestran en video paso a paso lo que no entiende, además le leen y lo entretienen. ¡Que maravilla ¡

¿Dónde están las colecciones de la Biblioteca?
 
Libros, enciclopedias, revistas, periódicos… en internet.

Repositorios Institucionales: Solo por indicar uno La Referencia, da visibilidad a la producción científica de las instituciones de educación superior e investigación de América Latina, promueve el Acceso Abierto y gratuito al texto completo, con especial énfasis en los resultados financiados con fondos públicos.) 2.161.636 de documentos, 1.298.799 artículos, 60.539 reportes, 199.937 tesis de doctorado, 590.004 tesis de maestría y 10 nodos nacionales: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México y Perú.

Google y Microsoft Académico: Miles y millones de libros y artículos de revistas. (Legal o ilegal los encuentra)

Scib-Hub: el primer sitio web pirata del mundo que proporciona acceso público y masivo a decenas de millones de artículos de investigación, más de 85,483,812.

SciELO: Millones de libros y revistas en Scientific Electronic Library Online, de países como: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, España, México, Paraguay, Perú, Portugal, Sudáfrica y Uruguay.

DOAJ: 80 lenguajes, 123 países representados, 11,378 revistas sin apcs, 15,664 revistas, 5,495,374 artículos.

Y así seguiría con cientos de otros ejemplos y sistemas como EPA, DOAB, 1findr Free Edition, Biblat, Clacso, Dimensions. (Ver en library.uniquindio.edu.co => Biblioteca Digital => Recursos abiertos). Se estará actualizando permanentemente.

No lo dude, usted puede buscar en la red libros de editoriales mundialmente reconocidas y en muchos casos encontrará el material digitalizado, obras clásicas y autores famosos en formato PDF. Incluso si utiliza el navegador TOR muchos más libros y artículos estarán disponibles. Libros tan solicitados de emprendimiento, crecimiento personal, autoayuda y literatura, todos clasificados como “bestseller”, “GRATIS” gracias al pirata o al acceso abierto.

¿Qué pasó con “nuestras” colecciones?

Ya no las tenemos a nuestro lado en el espacio físico ¡verdad!, no podemos evitarlas, controlarlas; no hacen uso de nuestras RCAA2 tampoco usan MARC o RDA, no les veo la clasificación decimal DEWEY o LC, cero rótulos y clave de autor, nada de ejemplares y números de inventario.

FIN.

Comentario final: son simplemente reflexiones, pensamientos en voz alta, que pueden o no aplicar en su entorno de biblioteca universitaria.

No sé ustedes, pero necesito recordar que era una biblioteca:

OK Google – Hola 😊 ¿Cómo puedo ayudarte?

  • ¿Qué es una Biblioteca?

Google: Aquí está la definición de biblioteca:

Nombre femenino

  1. Edificio o local donde se conservan un conjunto de libros ordenados y clasificados para su consulta o préstamo bajo determinadas condiciones. “la biblioteca de una escuela”
  2. Conjunto de los libros conservados en este lugar. “la Biblioteca del Congreso de Washington está compuesta por unos 18 millones de volúmenes”

Si desea continuar explorando estas definiciones sobre Biblioteca use Wikipedia, un momento … ¿no la enciclopedia Espasa Calpe? No, ni esta, ni la otra definición es actualmente lo que pensamos de una biblioteca.

Espere el día 2: Los servicios de la Biblioteca.  

Deje su comentario y dialoguemos … ¡GRACIAS ¡- JHDA