LA EXPERIENCIA SENSIBLE DE LAS BIBLIOTECAS

Seis textos sobre los públicos de los grandes establecimientos

Evans, C. (2020). L’expérience sensible des bibliothèques : Six textes sur les publics des grands établissements. Openedition.org. https://doi.org/http://books.openedition.org/bibpompidou/2429

Debemos estar agradecidos a la Biblioteca de Información Pública por haber buscado a lo largo de los años, desde hace décadas, conocer y comprender a sus públicos y los usos que hacen de los espacios, colecciones y servicios que ofrece. Y apreciaremos también que aquí se haga espacio para la experiencia de públicos de diversas bibliotecas, de la Biblioteca Nacional de Francia, cuya asistencia de nuevos públicos presenta temas similares a los del Bpi, en la biblioteca pública de Vasconcelos. de la Ciudad de México, un espacio como ningún otro en Latinoamérica, espejo de tantas esperanzas y lugar único de experimentación.

2Esta loable terquedad podría haber llevado a la repetición de las mismas, es decir, encuestas cuantitativas sobre los perfiles sociológicos de la ciudadanía que permitieran medir las diferencias (o las proximidades) entre las propuestas de los profesionales y las respuestas de los usuarios. Pero, estaremos encantados con la lectura de esta obra, los estudios de audiencias, al multiplicarse, no se han repetido, sino que por el contrario se han vuelto más refinados, más sutiles y, nos atrevemos a decir, más inventiva. Mientras tanto, el tema de las audiencias se ha convertido en un foco específico de diversas disciplinas científicas, y el tema de los usos en una herramienta importante para la evaluación de políticas públicas. En las bibliotecas, estos estudios de audiencia se han multiplicado, habiendo comprendido rápidamente los profesionales que la única agudeza de su observación benévola de las prácticas de sus aficionados tal vez no fuera suficiente para el conocimiento de estos paisajes de humanos que el interés por una oferta documental no resume. Sin embargo, recordemos que ningún estudio sociológico puede decidir sobre una política pública, arroja luz sobre sus opciones o callejones sin salida, y eso ya es mucho.

3En la historia concreta del Bpi, la apuesta más arriesgada fue sin duda la falta de préstamo de documentos. Este es también el caso actual del Haut-de-jardin de la BnF. Queriendo ofrecer sus servicios a un público no familiarizado con una oferta documental, la falta de préstamo de documentos podría haberse temido como un freno a la apropiación personal de conocimientos o instrumentos de ocio. Este no es el caso, pero esta restricción lleva a los usuarios a planificar estancias reales en los espacios para consultar las colecciones propuestas como lo deseen, sin poder privatizarlas, ni siquiera por un período corto. Esta apuesta de la consulta in situ se compensa en gran medida por la riqueza, diversidad y renovación constante de los documentos ofrecidos y por la calidad de los espacios ofrecidos. Lo leemos en estas páginas, la arquitectura del Centre Pompidou, por ejemplo, sigue siendo, a los ojos de los lectores, que a veces aún desconcertados por su audacia, sigue siendo una de las grandes cualidades de su estancia. Todos pueden encontrar allí lo que buscan, ya sea que les gusten los espacios planos o prefieran áreas un poco más activas, aguas más mezcladas. La luz, la calma es a menudo lo que más aprecian quienes crean la oficina que no logran constituir en casa. Porque lo que les falta en el hogar particular no es tanto espacio, comodidad o silencio, sino la presencia de esos otros que se les asemejan. Aprendemos, también nos enriquecemos imitando, luego quizás distinguiéndonos. Esto es lo que sucede en una biblioteca, otras constituyendo un espejo de su propio comportamiento, permitiendo que cada uno construya poco a poco su propio camino, su propio viaje.

4Pero los equilibrios que se forman así dentro de una comunidad de usuarios son siempre frágiles. Se necesita una disciplina poco común, un verdadero autocontrol para aprender a compartir tal oferta, para aceptar los ritos de uso comunes. La biblioteca es una colmena donde todos parecen ajenos al otro, obedeciendo solo a sus propias necesidades o deseos. Pero esto es solo un adelanto. Solo funciona a través de un delicado equilibrio entre uno mismo y los demás, a través de este anonimato del grupo, que también ayuda a construir una relación pacífica con las proposiciones de significado que son las colecciones ofrecidas y compartidas. En esta atmósfera tan especial, el lector (o el internauta, o el espectador, o el oyente, esa no es la cuestión) aprende a comprender y a representar el mundo, rodeado de humanos como él, aprendices o expertos en el trabajo, cuya proximidad y semejanza lo apoyan, lo ayudan a representarse a sí mismo en una trayectoria positiva de su vida. Este es el caso de todas las bibliotecas y mediatecas que hoy ofrecen ricas colecciones y vastos espacios a sus públicos, que las transforman en espacios habitables decaídos de diversas formas en torno al uso de las colecciones.

5El milagro de una biblioteca es en realidad conseguir (a veces) para que la inmensidad del conocimiento o los imaginarios ofrecidos no despierte (no siempre) en quienes arriesgan su propia ignorancia, la duda de su capacidad para explorarlos, pero una forma de felicidad para afrontar tales montañas, en medio de semejantes multiplicando por diez nuestra fuerza. Porque si Borges escribió que el descubrimiento de una biblioteca que ofrecía «todo el conocimiento del mundo» había suscitado en el ser humano «una felicidad extravagante», como algunos han supuesto abundantemente (y falsamente) desde la Web, estas mismas inmensidades de posibilidades Puede despertar una desesperación vertiginosa, ya que cada lector se acerca a ellos a menudo con miedo en el estómago, habitado por una ansiedad oculta. Según este criterio, entendemos, como describe uno de los estudios de este libro,

6Un lugar, enlaces, como muy bien dice el subtítulo de uno de los artículos de este libro. Esto es lo que toda biblioteca es y ofrece a quien se atreva a entrar en ella, y sobre todo a quedarse, a instalarse allí. Un lugar que, a través de la magia de su oferta, se hace eco de todos los estados de ánimo y que, subrepticiamente, teje entre sus colecciones y quienes se aventuran en ellas vínculos que las fortalecen.

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