LA PANDEMIA DESTRUYÓ DATOS y COSTUMBRES CULTURALES = THE PANDEMIC DESTROYED DATA AND CULTURAL CUSTOMS

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(Reflexiones) / Por Jairo Hernán Díaz Arias (JHDA) – 15/02/2021 – Blog –

“Que manda a decir mi mamá que disruptivo es la palabra clave para la situación actual”. Así es, si aún no comprende ese concepto utilizado en tantas conferencias, ahora tiene un ejemplo en vivo, esta pandemia trajo con ella una disrupción (Del ingl. disruption, y este del lat. disruptio, -ōnis, var. de diruptio, -ōnis ‘rotura, fractura’. ASALE, R., & RAE. (2020). Diccionario de la lengua española RAE – ASALE. «Diccionario de La Lengua Española» – Edición Del Tricentenario. https://dle.rae.es/disrupci%C3%B3n

Los googol de información (El término Google tiene origen en la matemática, google viene de googol, que es el número 100100, es decir, el dígito 1 seguido de cien ceros.) que teníamos en datos estadísticos, informes, proyecciones, reportes, planes y posibles resultados para la toma de decisiones antes de la pandemia, hoy están en serios aprietos.

Nada o casi nada es igual, es innegable el impacto del COVID-19; las consecuencias que parecen “momentáneas o temporales” serán para la mayoría de personas y empresas permanentes. Quienes están esperando volver a la normalidad (que realmente era el problema) lo harán, pero se habrán quedado atrás, no están aprovechando esta oportunidad única para transformarse y tomar decisiones ahora, en el presente, para este futuro inmediato.

Ese futuro que antes parecía lejos, que en los textos revisados hablan de transformaciones dentro de 5 o 10 años, ahora nos pisa los talones, incluso ha mostrado que existía, simplemente era un presente desconocido o peor aún ignorado por conveniencia, incluso por algunos que “venden” una visión de la Biblioteca y de la profesión que actualmente no es útil, no es lo que necesitan nuestros usuarios.

¿De dónde sale esta afirmación? De los datos estadísticos de uso de las bibliotecas, no de los datos sobre ocupación, porque podemos tener llenas nuestras bibliotecas, pero como salón social, áreas de trabajos, acceso a computadores, cursos, capacitaciones, eventos, uso de WIFI; pero en poca cantidad utilizando los recursos impresos o digitales que se ofrecen. Incluso en la famosa biblioteca de Tianjin (China) que, aunque tienen algunos libros, muchos usuarios solo van a tomarse fotos.

Esta afirmación también se origina del diálogo directo con profesores, decanos,  estudiantes pilosos e investigadores, si señores, no es que una prima o una tía me contó; lo ha dicho un decano: “…no justifico comprar un libro impreso en mi área, los libros impresos salen obsoletos, atrasados; ahora la producción y generación de información basada en investigaciones cambian en corto tiempo, un ejemplo es la vacuna desarrollada en menos de un año; los procedimientos pueden mejorarse de un mes a otro. Por ello la ventaja de los contenidos electrónicos (e-books) por suscripción, se actualizan de forma inmediata y llegan a tu dispositivo móvil. Algunos libros impresos se deben conservar para un museo”

Todo esto mientras mostraba en la biblioteca los libros obsoletos, superados en teorías y prácticas de su área; además comentaba, como un sistema académico completo le ofrece a su facultad: contenido, laboratorios, simuladores, clases grabadas, seguimiento a estudiantes y en general todo el apoyo para los procesos de enseñanza – aprendizaje, proveen todo, hasta la gestión de evaluaciones. Respetado lector, esto es una realidad de mi entorno, quizá en la suya no lo es, pero no por eso debe dejar de conocerla.

Este es un ejemplo de muchos, nuestros usuarios de Bibliotecas Universitarias hablan directamente con los proveedores, organizan DEMOS y determinan acciones de capacitación, compran o descargan sus libros de internet, la intermediación está en duda, en ocasiones no es necesaria. Sin embargo, aún nosotros como profesionales tenemos mucho que aportar ahí. ¿ya sabe por qué? ¿sabe cómo? – lo comentaré en otro espacio.

¿Cuántas empresas a través de influenciadores bibliotecólogos o similares están viendo que sus productos o servicios ya no son útiles para la “nueva” biblioteca? ¿Cuántos intentan continuar diciendo que somos los mejores, nada ni nadie nos reemplazará y que podemos seguir como siempre? ¿Cuántas editoriales y empresas agregadores de contenido están reduciendo su fuerza laboral en recursos impresos?

Los libros electrónicos crecieron entre un 30% y 50% en ventas (Datos de EBSCO y Médica Panamericana – 2021); señores, la tecnología está ahí apoyando al usuario, más cerca que nunca, en la punta de sus dedos o en un comando de voz.  ¿Estamos nosotros conociendo tecnologías, recursos y sistema de comunicación para llevar nuestra labor profesional al usuario?

Los proveedores de contenidos digitales no se están enredando con reglas de catalogación, clasificación, formatos, tags, carnés inteligentes, antenas RFID, máquinas de autopréstamo y devolución, entre otros, los usuarios tampoco.

Esta pandemia llevó al usuario a explorar con más fuerza el acceso abierto, que está aumentando; ahora escribe y pide ayuda a los “expertos” en blogs, videos, redes sociales y otros sitios que están guiando a los usuarios y aclarando dudas. Además, hacen uso de buscadores semánticos, inteligencia artificial y aprendizaje automático para obtener lo que necesitan; sin duda aún tienen fallas, pero poco a poco, no tan lento, ampliarán su campo de acción y eficiencia.

Quizá necesite una introducción más amplia para que pueda entender lo que estoy diciendo, y lo que dicen otros profesionales del área desde muchos años antes de esta pandemia, los invito a leer (si no lo ha hecho) los anteriores aportes en biblioteca.club.

¿Cómo encontrar estos datos, documentos y análisis desde otros entornos para reconocer nuestra situación actual? Tanta tecnología y formas de hacer que “desconocemos” por el idioma; lo que buscamos lo escribimos en español, no aprovechamos las herramientas actuales de traducción de textos y aportes muy interesantes en otros idiomas: chino, portugués, ruso, japones, francés, italiano, en todos los idiomas.

Es importante hacerlo, las experiencias de otros nos pueden servir: ¿Qué están haciendo lo bibliotecarios y/o bibliotecólogos ahora en esta pandemia? ¿En serio estamos satisfechos de pensar que nuestros espacios serán makerspace, salas de computadores, exposiciones y/o eventos, juegos y robótica como áreas de laboratorio “abierto”?

¿ven lo que acabo de hacer? Dos asuntos diferentes, uno que no es objeto nuestro: el espacio, y otra que si lo es: nuestra profesión y su impacto.

Los 10 o 15 años del futuro llegaron antes, gracias a la pandemia.

¿Espacios físicos para qué? ¿sinceramente necesita una oficina? Nos dimos cuenta que el celular además de permitirnos ver y participar en Facebook, WhatsApp, Telegram, TikTok y todas las otras redes y aplicaciones sociales, también sirve para: vender; ver u orientar conferencias; trabajar en línea y ejecutar actividades para la empresa; comprar; leer libros, artículos y ver películas; traducir textos o eventos en vivo; grabar clase o presentar una actividad académica; recibir asistencia médica; hacer trámites bancarios; pagar o prestar y claro, entretener a los niños. Y otra gran cantidad de utilidades e inutilidades, para la verdad y para la mentira de todo lo que se publica o comparte. Sin salir de casa o del automóvil.

La realidad actual nos golpea: si, es duro ver en peligro el trabajo de muchas personas que ejecutan actividades de intermediación, pues está quedando en duda la necesidad de contar con ellas e incluso con nosotros. Las APPs nos facilitan muchas cosas, pero acaban con otras, no voy a dar la lista, solo piense en lo que antes le ocasiona un desplazamiento y ahora soluciona con el uso de la tecnología, APPs para todo, descargar y listo.

Los datos se rompieron: debemos colocar el contador desde cero de forma optimista, tenemos que aprender de esta situación, todos: las empresas, las instituciones, las personas que las lideran, los que hacemos parte de ellas y los que no, todos debemos parar un momento y analizar cómo debemos actuar este 2021.

Empezar no de cero, pero si desde la experiencia, es una oportunidad de aprender del pasado y corregir el presente, ahora sabemos si estábamos o no preparados (para eso sirvió el 2020), si lo que hacíamos sirve o no a la comunidad, a nuestras empresas y la vida.

Revise sus planes del 2019 y 2020, confróntelos con su entorno e inicie esa necesaria transformación en este 2021. La tecnología es transversal a todo. ¿cómo la podemos aprovechar? ¿Necesita ayuda? Qué tal si realmente trabajamos en equipo, nos olvidamos de querer ser la mejor biblioteca y nos enfocamos en ser los mejores profesionales para encontrar juntos información y recursos que sirvan a la sociedad en todos los niveles.

Las costumbres deben replantearse: ¿Cómo corregir lo que pensábamos que era lo correcto y ahora entendemos que no era así? ¿Cómo explicarle a un jefe que su actividad como funcionario, no requiere de horarios y espacios físicos sino de tiempo? ¿Cómo decirle a un empresario que usted cumple con los objetivos sin cumplir horarios? ¿Cómo explicarle a un funcionario o empleado que una APP o sistema en el computador hará su trabajo o parte de el? ¿Cómo sin pena, mostrar que al lado de la playa, parque o piscina usted es más creativo que detrás de un mostrador u escritorio? ¿Qué hacer con los espacios que antes ocupábamos en los edificios y que ya no se necesitan? ¿Cómo explicar a un gerente o jefe que las reuniones presenciales deben reducirse y fomentar más las virtuales? ¿Cómo cambiar los procesos y procedimientos de las empresas para hacerlos más independientes de los horarios y la presencialidad, pero más efectivos y eficientes en resultados o productos? ¿Cómo entender que somos aún afortunados de contar con un trabajo a tiempo indefinido, cuando actualmente somos una especie en extinción que verá como a otros se les contrata o contratará solo por producto o actividad realizada? ¿Cómo darle a entender a otros que su asistencia presencial para atender público, requiere de un tiempo cumplido y que no pueden hacerlo de otra forma, cuando otros vivimos virtuales?  ¿Cómo entender que ya no vamos a un lugar cerrado, pero trabajamos más y mejor?

Éxito o ruina, “adAPPtarse o Desaparecer”, no hay vaso medio lleno o vacío; es el momento de tomar acciones.

Finalmente:

  • El futuro antes de la pandemia era lejos, ahora nos pisa los talones.
  • La educación virtual era mala o desconocida para los profesores, ahora muchos la aceptan y aman, incluso muchos estudiantes. Otros simplemente no logran adaptarse.
  • La oficina era necesaria para la mayoría de las personas, ahora no se necesita.
  • La transformación digital era un término de moda, ahora es una realidad.
  • Las video conferencias se llaman Webinar y existen por cantidades.
  • Aprender era cosa de ir a un lugar, ahora es asunto de prender un computador, ganas y disciplina.
  • Los negocios eran locales físicos, ahora son APPs.
  • El código QR era una imagen que pocos entendían, ahora es comunicación alternativa.
  • Los horarios eran la base de un buen “trabajador”, ahora lo es la productividad.
  • Antes edificio, local o instalaciones, ahora: coworking, playa, parque o café… con conectividad todo OK.
  • En la oficina o empresa “muy ocupados” = trabajo en casa mayor productividad y vida.
  • Antes una firma era problema de cita, lugar y hora: ahora digital.
  • Las bibliotecas con contenidos impresos y en instalaciones; ahora digitales, con acceso 7/24/365 WEB (Dependiendo del tipo de biblioteca y el entorno)
  • Antes excusa para no ir a la oficina o estar en casa; ahora excusas para salir de la casa.
  • Pasamos a impreso lo que se nace digital; ahora nace digital y se queda digital.
  • Del problema de un domicilio; a una aplicación con miles de ellos.
  • De ir al Banco y diligenciar papeles a conectar con una APP y gestionar un trámite sin un solo documento impreso e incluso sin persona que nos atienda.
  • Del archivo de papel al archivo digital.
  • Del mensajero al correo.
  • De un computador a varios computadores, la tablet y/o el celular.
  • Del cajero humano al auto pago. El cajero humano explicando cómo usar su futuro reemplazo.
  • Del servicio presencial al servicio virtual.
  • Del caos a la agenda.
  • De usar las manos para el saludo… ahora al puño, los brazos o la cejas.
  • De no me importa todos moriremos a valorar la seguridad de los demás
  • Antes era necesario tener efectivo, ahora pago inmediato con tarjeta y código.
  • Antes llegábamos del supermercado y a la nevera; ahora antes la desinfección.
  • Antes decir trabajo en casa era sinónimo de vagancia, ahora es de eficiencia

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